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Ejercicio didáctico: la fuerza de las palabras

ejercicio didactico manzanas | Universo ThetaHealing

Hoy ha llegado a nosotros un fantástico relato real de la guardería Relax Kids en Tamworth, Reino Unido. A una de las profesoras de dicha guardería se le ocurrió una genial idea para enseñar a los pequeños sobre el efecto que causan en nosotros las palabras.

La experiencia fue contada en la página oficial de la guardería, Relax Kids Tamworth, el día 21 de Junio de este año y ya ha sido compartida más de 233.000 veces y reúne más de 20.000 comentarios hasta ahora. En Universo ThetaHealing, lo hemos traducido para todos vosotros:

Hoy en una de nuestras clases, les llevé a los pequeños 2 manzanas (ellos no lo sabían, pero antes de la clase yo tiré al suelo una de las manzanas varias veces, no se podía apreciar ya que ambas se veían perfectas). Hablamos sobre las manzanas y los pequeños las describieron, afirmando que eran iguales, ambas eran rojas, de tamaño similar y parecían estar suficientemente maduras para comérselas.

Cogí la manzana que había tirado anteriormente al suelo y les dije que esa manzana no me gustaba nada, era desagradable, su color era horrible y tenía el rabito muy corto. También les dije que como a mí no me gustaba, tampoco quería que les gustara a ellos, así que tenían que decirle cosas negativas también.

Algunos de ellos me miraron como si estuviera loca, pero empezamos a pasar la manzana de unos a otros diciéndole cosas feas como: “seguro que tienes gusanos por dentro”, “no sé por qué existes”, “hueles mal”, etc.

Si tuviera sentimientos, hubiéramos destrozado a la pobre manzana, casi me siento hasta mal por ella.

Cuando acabamos con ella, cogimos la manzana que yo no había tirado al suelo y repetimos el ejercicio pero con frases positivas: “eres una manzana adorable”, “tu piel es bonita”, “qué color más bonito tienes”, etc.

Sostuve las dos manzanas en mis manos y volví a preguntar a los pequeños por sus similitudes y diferencias, pero obviamente seguía sin haber cambio en ellas, seguían siendo iguales.

Entonces corté ambas manzanas por la mitad, a la que le dijimos cosas bonitas estaba fresca, limpia y jugosa por dentro.

La manzana a la que dijimos cosas negativas estaba fea, con manchas marrones y no era apetecible.

Entonces de repente sentí que se le encendió la bombilla a los pequeños y lo relacionaron. Entendieron que lo que vieron dentro de esa manzana, las manchas y trozos feos era lo que ocurría en cada uno de nosotros cuando alguien nos trata mal con sus palabras o acciones.

Cuando los pequeños son insultados, normalmente se sienten fatal por dentro y en ocasiones no muestran o cuentan cómo se sienten. Si no hubiéramos cortado esa manzana por la mitad, nunca hubiéramos sabido cómo se encuentra y el dolor que le habíamos causado.

Por suerte, no somos manzanas y tenemos la habilidad de impedir esto. Podemos enseñar a los más pequeños que no está bien decir cosas desagradables de otras personas y hay que hablar de cómo les hace sentir. Podemos enseñarles a defenderse entre ellos para impedir cualquier forma de bullying, tal y como ocurrió hoy cuando una chica se negó a insultar a la manzana.

La lengua no tiene huesos pero es suficientemente fuerte como para romper un corazón, así que tengan cuidado con sus palabras.

Si tenéis pequeños en casa o en la familia, os animamos a realizar este ejercicio con ellos para que entiendan de forma efectiva la importancia y fuerza de las palabras y lo fácil que pueden pasar desapercibidas.

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